Ahora sólo piensa en su hijo. Sabe que el chiquito la necesita a ella y a su marido más fuertes que nunca en esta lucha. Pero no puede dejar de mencionar a los ladrones que dispararon contra el auto en el que viajaba con su familia. "Mi hijo va a salir de esta. Es fuerte y se que estará bien. Pero no quiero que dentro de dos meses vuelvan a dejarlos salir a estos tipos, y le hagan daño a otra persona", afirmó Alejandra, la madre de Maximiliano Maldonado, el niño de ocho años que fue herido el domingo a la noche en La Rinconada.
La mujer charló con LA GACETA en el hospital de Niños, donde Maxi está internado. Contó que volvían por la avenida Solano Vera del cumpleaños de un familiar, cuando vieron antes del camino de Sirga que una pareja estaba siendo asaltada. "Nosotros seguimos, y cuando estábamos por doblar para ir a casa, escuchamos unos disparos", relató.
Miguel Maldonado, su esposo, le pidió que se agachara. "Mis otros hijos estaban acostados en el asiento de atrás porque estaban cansados. Pero Maxi venía sentado al medio, porque siempre le gustaba ir hablando con su papá sobre los goles que había hecho", dijo Alejandra.
"Me han pegado", dijo Miguel, y detuvo el vehículo. Su esposa comenzó a pedir auxilio a los automovilistas que pasaban por allí, pero nadie se detenía. Al regresar al auto, vio que su hijo estaba herido en el estómago. Al rato aparecieron los policías y la pareja que había sido asaltada. "Los policías no quisieron llevarnos, porque tenían que seguir a los delincuentes. Vino mi cuñado con su auto y nos fuimos al (hospital) Carrillo", relató la madre de Maxi.
La bala había ingresado por el abdomen de Maxi, salió de su cuerpo y rozó en el hombro a Miguel. Cuando el pequeño llegó al hospital de Niños lo operaron dos veces. Cada cirugía duró tres horas. Aunque el último parte médico indica que el estado del menor es crítico, las esperanzas no se desvanecen para sus familiares. "Estoy tranquila porque está en muy buenas manos. Los médicos se portaron muy bien. Sé que está grave, pero tengo la esperanza de que saldrá adelante", expresó Alejandra. La fiscala Marta Rivadeneira, que lleva adelante la instrucción del caso, visitó a los Maldonado en el hospital. "Le dije que no quiero que a nadie le vuelva a pasar esto. Porque alguien le ha dado la libertad a este muchacho sabiendo lo que hacía. Es como que le han dado un arma para que vuelva a delinquir", expresó.
Más seguridad y justicia
En el cruce de avenida Solano Vera y el camino de Sirga, familiares y vecinos de Maxi quemaron neumáticos y cortaron el tráfico, para pedir justicia por el niño. "Lo único que sé es que mi nieto está en el hospital. No le puede haber pasado algo así", dijo, con lágrimas en sus ojos, Lidia Dora Araujo, abuela del menor.
Al reclamo de justicia, los vecinos le sumaron el pedido de más seguridad en la zona. Ana María Araujo, tía de Maxi, dijo que la Policía no recorre por el barrio, y que los robos se repiten a toda hora. "Ni siquiera ahora que pasó esto se ven más policías. No podemos seguir así, ¿acaso están esperando que maten a alguien?", dijo Ana María. María Ortiz, una vecina, contó que cada vez que llaman a la Policía reciben la misma respuesta: "que no tienen jurisdicción. Entre Yerba Buena, El Manantial y Lules se pelean para no atendernos", dijo.